Funesta afirmación que conduce a la separatividad y a la desarmonía. En defensa de su razón van los pueblos a la guerra; marido y mujer destruyen su hogar; se establece la anarquía y la discordia en la sociedad y en las sociedades.
¿Y es que alguien tiene la razón? Todos tenemos nuestra razón, que no es la razón total, y esa razón nuestra está circunscrita, limitada, por mejor decir, a nuestro pequeño mundo que nos rodea, tanto más pequeño cuanto pequeños seamos nosotros mismos; ese pequeño mundo está limitado por nuestros egoísmos, por la soberbia, ignorancia y debilidades, que son nuestros hijos cuando los defendemos, hasta el extremo de dar la vida para sostenerla.
La grandeza se amplía cuando nuestra visión penetra en la razón de nuestros prójimos y así somos menos egoístas, menos vanidosos y la sensibilidad del humilde nos deja comprender que no debemos invadir la razón ajena en provecho de la nuestra.
Si nuestra razón se limitara a vivir en paz, viviríamos en armonía con el mundo entero y todo hombre sería nuestro hermano y todo niños que se nos acercara nuestro hijo.
La razón es una virtud que la posee quien cree no tenerla, o si no, no es una virtud verdadera.
La razón es virtud o maldición.
OM TAT SAT