
(P. Sebgo es una mujer de Burkina Faso, que lucha a favor de la promoción económica, sanitaria y social de las mujeres y las niñas y en contra de las prácticas tradicionales perjudiciales para las mujeres.)
Pero, ¿en qué consiste la mutilación genital femenina? Según la OMS (organización Mundial de la salud), se considera mutilación genital femenina (MGF) a “una amplia variedad de prácticas que suponen la extirpación total o parcial de los genitales externos o su alteración por motivos culturales u otras razones que no son de índole médica”.
CLASIFICACIÓN (OMS, 2007)
Según la última clasificación de la OMS, se identifican cuatro tipos de mutilaciones genitales femeninas:
Tipo I: escisión del clítoris y/o del prepucio.
Cómo y quién realiza la MGF
Para realizar la MGF se utilizan cuchillos especiales, tijeras, cuchillas de afeitar o trozos de vidrio. También pueden usarse piedras afiladas, cortaúñas e incluso, la tapa de aluminio de una lata. Cuando la operación se efectúa a varias niñas a la vez, no es raro que se utilice el mismo instrumento para todas sin limpiarlo entre un procedimiento y otro.
La intervención, generalmente, es realizada por una mujer designada especialmente para esta tarea. Esta mujer, que en muchas ocasiones ejerce también de partera tradicional, suele ser muy respetada en la comunidad y, con frecuencia, de edad avanzada. La duración del procedimiento es de quince a veinte minutos, dependiendo de la habilidad de la persona que la realiza y de la resistencia que oponga la niña, la cual debe ser sujetada por varias mujeres durante el tiempo que dura la intervención.
Posteriormente, la herida se limpia utilizando alcohol, zumo de limón u otros materiales como ceniza, mezclas de hierbas, aceite de coco o excrementos de vaca. En los casos de infibulación, se unen los labios menores –en algunos lugares utilizando para ello espinas de acacia– y, tras esto, se atan las piernas de la niña hasta que la herida ha curado.
Como consecuencia de las múltiples campañas que subrayan los efectos perjudiciales que la MGF ejerce sobre la salud, cada vez con mayor frecuencia es practicada por profesionales sanitarios, con asepsia y anestesia, especialmente en Egipto, Sudán y Kenia.
A quién se realiza la MGF
Hoy día la escisión se realiza incluso a los cuatro días de vida, no existe una edad específica… La edad se ha adelantado debido a cuestiones económicas. Antes eran las muchachas de catorce o quince años quienes se sometían a ella y se les daba educación sexual para que aprendieran a ser futuras madres y futuras nueras. Esta formación se prolongaba por espacio de un mes. Al estar recluidas 30 o 40 muchachas, se agotaban las reservas de alimento de la aldea. Tras la ceremonia de la MGF la aldea se hallaba tan empobrecida, que no quedaba casi cereal. Para evitar esta situación ahora cada familia se responsabiliza de que ésta se realice. Por eso se lleva a cabo tan pronto.
(Mme Kadida Sidibe trabaja en AMSOPT [Asociación de Malí para el Seguimiento y la Orientación de las Prácticas Tradicionales] desde el comienzo de los años noventa para erradicar la MGF.)
Debido a que la MGF está prohibida y penada por la ley en muchos países, se ha observado que cada vez se realiza a edades más tempranas con el fin de eludir tanto su detección, como el recuerdo que deja en la niña. Tanto la disminución de la edad a la que se practica, como el aumento de su medicalización, han relegado la importancia de los aspectos ceremoniales ligados a la misma.
Causas de la MGF
“Si no has sido cortada, nadie quiere hablar contigo; las niñas y los niños en la escuela se reirán de ti porque todavía eres una niña. Ningún hombre querrá casarse ni tener relaciones sexuales contigo si no has sido cortada”.
Las causas que se aducen para realizar la operación son muy variadas, pero podemos agruparlas en los siguientes apartados según la OMS:
Socio-culturales
Nashiro, circuncisadora jefe de la comunidad Maasai: “Cortar a las niñas es algo que nuestro pueblo ha hecho durante siglos. Nadie podrá convencernos de que está mal”.
Algunos grupos étnicos, como los bambara de Senegal, atribuyen al clítoris el poder de herir al hombre e, incluso, de matarlo; los peuls creen que el clítoris podría crecer tanto que llegaría a obstruir la entrada de la vagina y, por lo tanto, impedir la penetración masculina; otros piensan que al nacer el bebé taparía su nariz y le impediría respirar, causando su muerte. Un buen número de etnias presumen que el bebé morirá si tiene contacto con el clítoris al nacer.
Higiénicas y estéticas
En algunas etnias se considera que los genitales externos femeninos son sucios y feos y que, por lo tanto, su eliminación hace a la mujer limpia y bella; otros piensan que si no se eliminan crecerían de forma indefinida; en otros casos, la MGF se asocia a la pureza espiritual.
Religiosas o espirituales
No hay nada que convierta la circuncisión femenina en una tradición obligatoria […]. Por este motivo, numerosos Estados islámicos que respetan rigurosamente la ley islámica no circuncidan a las niñas (por ejemplo, Arabia Saudí, Irán, Iraq, Siria, Libia, Marruecos) […] Si la pequeña cuyos padres quieren circuncidar pudiera manifestarse exclamaría: “Por favor, dejadme en paz, no me torturéis”. El Islam prohíbe la tortura […] Quisiera pedir a todos los musulmanes de todo el mundo que desistan de la práctica malsana de la circuncisión femenina, y que no inflijan daño a sus hijas.
La MGF se asocia con frecuencia al Islam y, de hecho, algunas comunidades religiosas islámicas creen firmemente que su religión lo exige. El hecho de que la mutilación de tipo I sea conocida también como “sunna” (que significa “siguiendo la tradición del profeta”), es usado a menudo como evidencia de esta convicción. Sin embargo, la mutilación es practicada tanto por musulmanes como por cristianos y animistas, y no existe ningún pasaje en el Corán ni en la Biblia que la apoye.
Psico–sexuales
“Nuestra época necesita la circuncisión femenina debido a la mezcla de hombres y mujeres en las reuniones. Si la niña no ha sido circuncidada, se expone a gran cantidad de excitaciones que la empujarán al vicio y a la perdición en una sociedad sin frenos”.
Aunque casi la mitad de los países en los que se realiza la MGF prohíben su práctica, la convención social que la rodea es tan fuerte que, aun cuando individualmente una mujer o una familia estén en contra de realizársela a sus hijas, es muy posible que continúen haciéndolo para protegerlas y salvaguardar su estatus en la comunidad. Al mismo tiempo, el trámite de la MGF en los casos en que se realiza como parte de una ceremonia comunitaria, confiere a las niñas un sentimiento de pertenencia a la comunidad, de paso a la edad adulta y de orgullo. El no realizarla, de forma individual, puede conducir a la mujer no mutilada a la marginación social y al aislamiento. Por ello, es muy importante conocer los motivos que conducen a la práctica de la MGF en cada comunidad para trabajar sobre ellos, y lograr así el abandono de la misma por un número significativo de familias, de forma que ninguna niña sea perjudicada. La misma presión social que conduce a su realización, puede ser la clave para su abandono.








